Un año de gestión

  La Srta. Katia Seguin ha cumplido un año como Delegada Municipal en nuestro barrio de Villa Martelli.  
  El año pasado,  en ocasión de hacerse cargo cuando reemplazó al Sr Diego López, la había entrevistado para el periódico El Martelliano y me había cautivado su sencillez y su cariño por el barrio siendo ella entrerriana. Fue en esa ocasión que agregó con rapidez y orgullo: pero de familia y corazón en Martelli, mientras erguía su cuerpo en la silla en señal inequívoca de subrayar con el cuerpo lo que estaba afirmando.

  Yo tenía interés en hablar de su gestión porque me la encuentro por todas partes, incluso durante los fines de semana, y, en otras oportunidades es la gente la que me cuenta que allí estaba Katia, casi omnipresente. Podría haber escrito sin preguntarle, sé de su esfuerzo y de su inclinación por lo social, pero quise repetir el rito del año pasado, preguntarle si estaba en la Delegación y pasar un ratito sin mucho preámbulo. Como me lo suponía, ella estaba en la calle, esperando una donación de la empresa Granix -cereales y galletitas que se distribuirán en el comedor del barrio Las Flores y el Jardín N°4- pero que luego estaría todo el día. 

   

  Katia es muy joven, acá la vemos en primer plano durante un timbreo de sábado. Tiene energías, sueños y amor por lo que hace. Todo eso gritaba a las claras cuando la conocí y le deseé mucha suerte, que la tuviera nos beneficia a todos los vecinos. Y la está teniendo con una buena relación con comerciantes y vecinos. Se vislumbraba ya que estaba bien parada pero en la ocasión anterior, todavía como subdelegada e iniciando las actividades era otro cantar. Esta vez tiene sobre el escritorio el decreto que la confirma como Delegada en nuestro barrio. 

  También está su cuaderno de notas. Al mismo tiempo que me recibe y nos sentamos saca el celular para mostrar imágenes de su nueva y última sobrina. 

  ¿Cómo ha sido este año, Katia? ¿Has encontrado sorpresas? ¿Dificultades? ¿Cómo es un día en tu trabajo? Esto se parece más a una conversación de amigas en la que ambas tienen el mismo deseo, en este caso: el progreso de Martelli. Me cuenta que no se ha sorprendido, que cada día le gusta más y que el desafío y el compromiso se agrandaron con el tiempo. 

   -El vecino de Martelli es el mejor-dijo. Y me reí, por exagerado claro, aunque me gustó mucho y más cuando agregó que siempre lo dice en las reuniones de delegados.  Me explicó que el vecino es agradecido y colaborador. 

  

  Esa colaboración que también encuentra en el equipo de trabajo en el que se apoya cada día. La imagen anterior es de una tarde en a que se quedaron a trabajar después de hora para poder terminar. ¿Hay empatía, verdad? 


  Para Katia, como para muchos, cada día que comienza es distinto de todos.  Existen algunos con la agenda apretada de reuniones, otros que se presentan más tranquilos. Pero nunca se sabe, pueden existir imprevistos como el día del incendio en Las Flores. Me cuenta algunas anécdotas del Centro barrial infantil, del comedor y del buen trabajo que realizan los que se encargan del mismo. También hablamos del Centro barrial para la juventud que se está reuniendo en la Parroquia Virgen de las Gracias, muchos de ellos estaban en las clases de Circo.  Temas que surgen solos, igual que algunos casos puntuales de necesidades de algunos vecinos adultos mayores. 

 


   Me quedo con lo último que me dice: No soy de escritorio. 

   Nos pusimos de pie al unísono y nos despedimos hasta la p´roxima.