Un mes, un cáliz, muchos golpes de cincel

   La fotografía me la sacó mi marido el 15 de junio de 2013 en la Quinta Trabucco del vecino barrio de Florida. La uso para celebrar el día de hoy en que cumple un mes esta aventura de relatar las actividades socioculturales y comerciales de mi barrio. Golpes, tecleos, fechas, casualidades. Creo en ellas, por algo se dan.

 

   Admiro a los orfebres y ver a uno de la talla de Juan Carlos Pallarols fue una fiesta en sí misma, con el agregado de sentirnos partícipes de su trabajo. Este artista mayúsculo, heredero de plateristas del viejo mundo, enorme dibujante y contador de historias a través de su oficio, siempre me ha inspirado. En esa ocasión se expusieron trabajos como la máscara de Eva Perón oculta durante 28 años en su taller. Eso es otra historia entre las muchas pero hoy quiero concentrarme en so de los golpes del cincel.

 

   Cuando Pallarols diseñó el bastón de mando para Cristina Fernández de Kirchner con guardas de cardos cincelados, una por cada provincia, y otras exquisiteces supremas invitó a participar a la gente: más de tres millones de argentinos dieron su golpe de cincel. 

 

   Más tarde, cuando Bergoglio asumió el Papado, decidió repetir el modo de trabajo en un cáliz de plata. Sólo que esta vez viajaría con su cáliz por todo el planeta. Una verdadera aventura a la que todos se sumaron. En ocasiones, se formaron largas colas de gente que deseaba dar su golpe. Por ese motivo aquel cáliz, quizá más sencillo en su diseño, más al estilo del Papa Francisco, tuvo otro valor. 

 

   Hoy, envuelta en la maravilla del entusiasmo primero, en la cocina de casa, mientras golpeo las teclas me ilusiono pensando que este trabajo de contar el barrio será un éxito porque no lo emprendo sola sino que detrás existen mi familia y mis amigas que me aportaron ideas desde el principio cuando supieron de mi tristeza al quedarme sin el trabajo en el periódico. A eso se han sumado actualmente los mensajes de vecinos, muchos desconocidos, que agrandan mi visión y, con ello, mis ganas.  

 

    Celebro este primer mes agradeciendo estos aportes vitales, el empujón a dar el más difícil de todos los pasos: el primero.