Explotó el comité

 
    Sí, una bomba de solidaridad y energía. Cuando varios corazones apasionados en sus objetivos se juntan, producen sublimes explosiones. Y el resultado es un montonazo de esquirlas de las buenas, cuya única herida es la reflexión: ¡qué bueno que ocurran estos hechos!

     Casi como que estamos acostumbrados a ver esta imagen al pasar por Avda. Laprida al 3800 las noches de Zumba con Zully. Pero lo de anoche superó expectativas. Y no hablo de pobres expectativas, sino de las más optimistas. 

 

     La imagen no termina de transparentar el clima de alegría que se vivió en el comité. Una suma de testimonios lo avalan. Muchos corazones latiendo literalmente cada vez más fuerte por una causa común: los animales sin hogar.  

  Y aquí los protagonistas de la maravilla. El equipo recaudador de alimentos para los que están en el hogar. Los que se pusieron la causa al hombro y sienten la felicidad del deber cumplido. Las sonrisas hablan, incluso la del personaje perruno. ¿Que los perros no sonríen? Tienen sus modos además del consabido movimiento de la cola. Porque los animales tienen mucho que enseñarnos y se merecen un buen trato, o por lo menos parte de la fidelidad que los perros le dan a los humanos. 

 

   Cualquier vecino que tiene un perro en su casa sabe que me refiero a esa conexión intuitiva más allá del lenguaje. A esa paz que transmiten porque su vida es un eterno presente, a ese dejarlo todo para recibirte con saltos cuando abrís la puerta. 

 

  ¿Y los que no tienen casa? Para ellos están estos ángeles y muchos otros que trabajan en su protección de manera desinteresada pero sacrificada. Verlos es tocar la esperanza con las manos. Saber de manera eficiente que la humanidad tiene futuro. 

 

   Celebro estas iniciativas, son una prueba de que en nuestro barrio convivimos con muchos vecinos de buena madera. Las ganas y la alegría son contagiosas, se pegotean, se te meten a través de los poros igual que la humedad. Y, cuando te contagiaste no hay cura, no se vuelve.  

 

    Conozco de manera personal a muchas de las mujeres que están en las fotografías. Todas afrontan sus propias batallas, pero recargan energías y transforman lo que tocan. 

 

    

  La jornada fue por ellos, no les quitemos protagonismo. Tan sólo, en su nombre, volver a gritarle GRACIAS a Vero, a Zully, a Juan, a toda la gente del Comité Radical y toda la gente linda que bailó o que se acercó a dar de lo suyo.

 

  Felicidad otra vez de que estos encuentros ocurran en nuestro barrio.