Desalojo y violencia en el vecino barrio de Florida

   Es la primera vez que ilustro mi escrito con una fotografía "googleada", corresponde a la agencia Dyn. 

 

   Me hallaba resolviendo un tema en casa cuando vi las imágenes en la pantalla del televisor. Tuve la primera intención de subirme a mi descapotable rosa, cámara en la mochila y los oídos abiertos. Un zapping rápido me confirmó que no conseguiría ninguna primicia. Los trabajadores de Pepsico hace tiempo que están en las noticias y en los corazones de la gente que conocemos el valor del trabajo y la necesidad de él. ¿Quién no sufrió un despido alguna vez? Cada cual puede repasar en su historia el dolor y la incertidumbre que genera. Existen también detalles que profundizan la situación: hijos que mantener, edad del del trabajador, atención médica, por decir algunos. Cada cual sabe lo que pierde cuando se queda sin empleo, todos sabemos que es mucho más. 

  Antes de sentarme a escribir, hice lo que acostumbro: leer y rumiar, posibilidad hermosa que da la red. Y caí en la trampa de la maraña de información de todos los colores, con datos contradictorios y mentirosos unos cuantos. Cada vez más es necesaria una lectura crítica porque la información está cada vez muy manipulada. De acuerdo a quien hable podemos pensar que la fábrica la cerró la gente de izquierda combatiendo el capital o las razones que aduce la empresa: su localización en un barrio residencial con su consiguiente imposibilidad de ampliación ni modernización, la inviabilidad económica derivada de su alta estructura de costos; y las dificultades logísticas de acceso y traslados, entre otras, o echarle la culpa al gobierno. 

 

     Admiro a los vecinos que sentencian rápido, me cuesta tomar partido porque no encuentro información transparente. ¡Precisamos gente que siempre diga la verdad! ¡Precisamos gente que respete al de al lado! 

 

   Lo único comprobable son los heridos que quedaron, quince policías, atendidos aquí en nuestro Hospital.  Una sargento es  la que reviste mayor gravedad: Natalia Tapia Almeyda,  con una fractura expuesta de tibia y peroné, producto del golpe de un banco arrojado desde el techo de la fábrica, donde una veintena de despedidos resistía el desalojo. Ellos arrojaban todo lo que estaba en el techo. Pienso en Natalia, parece que le cayó el banco enorme que todos vimos en la tele. No es justo.