Sobre coaching ontólogico

       Mónica Miriam Becerra me abre las puertas de su casa y de su vida que transcurre en la casa que perteneció a su abuelo. Su familia  forjó aquí sus sueños en forma de almacén de los de antes, ¿te acordás?

      Los años se sucedieron, la casa creció y se transformó al ritmo de la familia. Mónica formó la propia con Luis, excombatiente de Malvinas, y tienen tres hijos varones. 

        Enseguida nos enredamos en una amena conversación en la que aprendo un poco más sobre esto del "coaching", vocablo de moda, ¿o no? Mónica me explica que es acompañamiento, que el coach te conduce con preguntas, sin aconsejar y sin juzgar, no enseña sino que conduce a que vos seas el artífice de tu propio camino y encuentres la solución de tus conflictos. ¡Me encanta! ¿No es en realidad lo que hace el buen maestro? Porque de eso se trata, de conducir el aprendizaje para que el alumno descubra por sí mismo las letras, el mundo, la ciencia, ¡la vida! También lo hacen los psicólogos ¿o no?  Por otro lado, coach significa “entrenador” en ingles. En nuestro país también es sinónimo de “director técnico” en los equipos de fútbol. Voy viendo que se trata de alguien que, por estar fuera de la cancha, puede mostrarnos el juego que jugamos cuando estamos adentro, que puede marcarnos estrategias más efectivas para hacer goles o lograr resultados extraordinarios y que está comprometido en que cada uno dé lo mejor de sí para el bien individual y del grupo.

      En interesante reflexión nos sumergimos, café de por medio, salpicando temas del barrio y recuerdos de gente linda de Fátima y de la Escuela Media N°2. Aquí precisamente, en la vecina y querida escuela municipal, Mónica terminó el secundario que había dejado inconcluso en su adolescencia. El conocimiento es un bicho que pica y contagia, ahora no puede parar. Mónica volvió a la misma escuela para hacer una práctica y lograr la primera certificación en sus estudios de coaching.

   Y aquí los tenemos, en la imagen que Mónica me cedió, con actuales alumnos de sexto que participaron de la experiencia. Juntos vieron un fragmento de film que actuó como disparador para trabajar el tema del miedo, ¿quién no lo tiene? ¿cómo lo superamos? El coach plantea las preguntas, el joven busca las respuestas. Toda una aventura en la que observo que el lenguaje es el protagonista. Veo que Mónica va eligiendo con cuidado las palabras que utiliza para formularlas mientras me describe la experiencia vivida. Y no es para menos, porque ellas son como mojones en el camino. 


   A fin de año Mónica "se recibe" Le faltan algunas temitas más y redactar su tesina. De todas formas lo veo como esas carreras que nunca terminan, como que siempre se puede estar siendo aprendiz de coaching dado que la vida presenta desafíos nuevos a cada instante. 

   La felicito desde aquí y la aliento, es bueno tener vecinas que trabajan en su crecimiento personal y tienen planes de futuro. Eso enriquece a toda la comunidad. ¡Vamos, Mónica! ¡Vamos , Martelli!