Estirando el Día del Niño

  El fin de semana pasado el barrio se llenó de fiestas: en el Poli, en la Socie, en Las Flores y en cada casa donde había un niño. Todos nos entusiasmamos en homenajear a los chicos porque ellos son el futuro y la esperanza. 
  Cada cual, desde su lugar hicieron lo mejor que estaba en sus manos, desde llevar un juguete o cocinar una torta hasta organizar una megafiesta con especta´culos y premios. 

   La imagen de arriba es la Kermesse del Poli. Los chicos participaron en cada una de las pruebas y juntaron sus bonos que los hicieron acreedores a fabulosos premios. No faltó el conjunto musical, ni los disfraces, ni el maquillaje, ¡ni el intendente!

   Al día siguiente también hubo festejos en la Socie con muchas actividades organizadas por las Entidades de Bien Público de nuestro barrio. Los Artistas Plásticos ofrecieron lo suyo igual que el Círculo de Ajedrez. La conducción estuvo a cargo de Ivana y los chicos pudieron disfrutar de un espectáculo como así también divertirse, crear, aprender y jugar en los inflables. 

  En el Barrio Las Flores la fiestaza fue al aire libre y nos contaron que todos los chicos estaban presentes, ¡enorme alegría! Allí también hubo regalos y risas al por mayor. 
  Mientras miro las fotografías con los rostros satisfechos, veo que los organizadores, en todos los casos, tienen tanta alegría como los destinatarios. ¡Nada mejor que el asombro y la dicha de un nene, ¿no? 

   La imagen de arriba y las cuatro últimas de abajo  pertenecen a Miguel (Alias Ardilla) que cada día emociona con sus palabras breves y sentidas en la red. No hay jornada que él no cuente, a manera de diario, lo que va ocurriendo. ¡No podía faltar en este día tan importante! Subió 22 imágenes una más expresiva que la otra de su dicha y agradecimiento al Municipio y a todos. Dice textualmente que se respiraba alegría, que era una maravilla. Luego nos cuenta lo lindo que de verlos en el pelotero y lo inolvidable de ver la calle Melo vestida de fiesta. Vecinos, mamás, papás, abuelos, amigos, municipales, colaboradores, Ardilla los va nombrando contento y, en especial al Secretario de Gobierno, Enio Vittorini.

  Cada vez que se celebra el día del niño me propongo mirar el mundo como la niña que fui. Y eso me dura, por suerte, varias semanas, mucho más a medida que crezco en años. 

  Los chicos miran todo con asombro, ¿cuándo vamos adquiriendo el desencanto? ¿Es por la madurez? ¿Es por haber sorteado experiencias negativas por el camino? ¿Se debe a que nos consideramos de vuelta de todo?  Tal vez, porque cuando se viaja,  se mira y se atiende más el camino de ida.

   A la ida se está menos cansado, se ve el paisaje por primera vez, se reconoce una calle que buscamos en un plano. A la vuelta, en cambio, ya sabemos.

  Habría que limpiarse los ojos, del mismo modo que hacemos con los cristales de nuestros lentes cuando estamos leyendo. Habría que seguir mirando con los ojos recién estrenados, con la luz de la inocencia y bajo el encanto del entusiasmo.

  En todas las familias tendría que haber un niño. El niño es maestro en el arte de mirar y aprender, es el as de los ojos abiertos. ¿No les ha pasado de llevar a un niño de la mano y que señale todo el tiempo al grito de “mirá”?  Entonces nos apresuramos a  corregirlos, a explicarles que no se señala o que no se habla fuerte.  Pero debemos reconocer que miramos y que nos conducen a repensarnos para responder sus preguntas. 

¡Esa mirada de los niños que descubre el mundo y pregunta todo el tiempo! Esa mirada maravillosa quiero recuperar, a mí me serviría para estimular la imaginación, para no transitar siempre los mismos temas desde los mismos trillados puntos de vista. A todos nos serviría para abrirnos, para ser más humildes y también más felices.

¡A celebrar el día del niño todos los días, a jugar e imitar la mirada del que fuimos un día!