Recorriendo Barrio Las Flores

     En el día de hoy, de la mano de Cristina, recorro Las Flores. Estamos pegaditos a nuestro barrio, técnicamente Florida Oeste, limitando con el Municipio de San Martín.  Son las 14 hs aunque las imágenes se vean oscuras, está frío y a punto de llover, poca gente por los pasillos. 

 

 

Partimos desde el comedor donde quedan un grupo de chicos mirando una peli en pantalla gigante  y otro jugando ping pong.  Es que desde las 9 hs a las 16 hs,  los menores están seguros y entretenidos ya sea con actividades del CBI y otras. 

 

Entramos al barrio y me atraen los murales, son alegres, pintados en 2015. Hay que decir que el color explota por todas partes, de hecho muchas de las casas están pintadas de colores brillantes. 

 

Lo que más me atrajo es Cristina y su historia. Todos saben que me atrapan las vidas de las mujeres del barrio y que continúo trabajando en otro libro sobre nosotras. Cristina tiene mucho para contar y lo va haciendo mientras caminamos por el barrio en que nació, en el que crió a sus ocho hijos y van naciendo sus nietos. 

 

Me llama la atención la tranquilidad que se respira por la calle, no es lo que me esperaba. Las casas, cada vez más pequeñas conforme las familias crecen, se aprietan unas con otras. Algunas empiezan a crecer hacia arriba. Los ambientes fueron dividiéndose a medida que nacían los hijos y se iba necesitando otro cuarto. Todas tienen rejas y medidas de seguridad, todas están cerradas. 

 

Cristina me señala el piso de cemento, limpio y liso con algunas bocas aquí y allá. Me cuenta que por donde estamos caminando corría un zanjón. 




El pasillo más ancho es el callejón de la "muerte" Allí, durante la noche se producían tiroteos. A la mañana siguiente los vecinos descubrían que había perdido la vida algún joven. Ya no sucede, me dice. Y yo pregunto por la reciente protesta en la comisaría. Fue un caso puntual.

 

 
El barrio es más grande de lo que suponía, podemos caminar toda la tarde dando vuelta los pasillos que no tienen nombre y donde yo me perdería. Las casas están identificadas con un número escrito en la pared. También hay almacenes, verdulerías y otros comercios. Concretamente pasamos por una heladería y una peluquería. 

 

 

  Aquí vemos otro gran mural. El tema del fútbol siempre presente. Es bello, ¿verdad? Estos murales están en los laterales del complejo construido por el municipio veinte años atrás. Muy deteriorado en estos momentos, en parte por la baja calidad de la construcción, en parte por el escaso cuidado que le dieron sus ocupantes. 

   Me guardé estas dos fotografías para el final. La primera es la Casa Padre Oscar, frente a la capilla, en ella se capacita a los adultos, de allí la importancia que le encuentro. Y la otra porque en la casa azul nació la mujer que me acompaña y vivió allí hasta que formó pareja. 
Paradas las dos frente a la casa, pensé que era "el sitio" para el puntapié inicial desde el que contar en el futuro la historia de su familia. Mientras tanto es el broche final de este breve paseo. 
La obra de las cloacas se viene terminando y eso es un avance clave para todos los habitantes.