Nuevo gimnasio en la Escuela N°7

   Ayer visitamos el nuevo gimnasio que se realizó con los fondos del Presupuesto Participativo. Es que el proyecto presentado por la escuela había ganado. Da satisfacción un gimnasio, los chicos lo precisan. Solían hacer gimnasia en el patio o en el salón de actos. Una pena que no salen los alumnos en la imagen. El motivo es una de las tantas huelgas docentes. La cara buena del asunto es que tengo la oportunidad de conversar con la auxiliar María de los Ángeles. Ella es la docente que me acompañó en la recorrida por la escuela silenciosa, ¡cómo se nota la falta del murmullo infantil! Las escuelas cuando están vacías, no son totalmente escuelas, ¿no? 

  La Sra. Directora Viviana Vilariño me atendió con la amabilidad de siempre. El chiste sobre la edad brotó fácil, es que he sido su catequista cuando tomó la Primera Comunión en Fátima. Su mamá, también docente de la escuela. Recuerdos internos que se alborotan. Por eso sólo dije que ayer nomás había sido, los años viajan demasiado ligero, los chicos se renuevan y los mayores seguimos tan iguales, ¿tanto?
  Aunque esta no ha sido mi escuela, la siento muy icónica del barrio. También me lo contagiaron en la reunión que se realizó en la Sociedad de Fomento buscando los íconos barriales. Hubo tres en los que coincidimos la mayoría: Fátima, esta escuela y el colectivo 67.  No hubo dudas que la escuela a la que hemos asistido nos coloca una impronta, es que en la primaria hacemos los primeros amigos, y ese detalle nos tatúa una marca de fuego. 
  A la escuela la están arreglando, eso es bueno, que se haga lo más parecida posible a las escuelas palacios que soñó Sarmiento. Siempre con sueños grandes. 

  Crucé a buscar mi bici atada en la vereda de enfrente. La miré otra vez. ¡qué linda es la escuela de nuestro barrio con sus 102 años! La engalana los árboles con la pincelada azul celeste del jacarandá. "Cuidemos la escuela" dice el cartel verde, pero debajo hay una pintada en aerosol blanco.  Ay! Letras que duelen. Cuidemos la escuela pública, respetemos también el edificio que es el futuro de todos los martellianos.