La chica de los veinte

  Lo mejor de nuestro barrio, sin margen para la duda, es nuestra gente. Prueba de ello son las tres exponentes que figuran en la imagen. ¿A que contagian alegría?
   Hoy me voy a referir a la primera de la izquierda quien el viernes pasado cumplió veinte años como empleada administrativa en el natatorio. Todo el personal se lo merece pero Mabel está en la lista de mi corazón desde que comencé a escribir el libro de las martellianas. ¡Ay, Mabel, si no hubiera sido por tu perfil bajo! Ella es así, quiere pasar desapercibida pero no lo logra porque su amabilidad y buen trato gritan fuerte y se hacen notar para quienes hace mucho que tramitamos carnets, revisación, y otras cositas para nosotros y nuestros hijos. La he observado incluso en los momentos que el trabajo se pone más abrumador, durante inscripción y desarrollo de la colonia, por ejemplo.  La recuerdo también cuando el natatorio estuvo cerrado por refacciones y se mantuvo cerrado por varios meses sin fecha de apertura. El teléfono no cesaba  de sonar y su amabilidad no menguaba.   
Ya habrá tiempo para ir presentándolos a todos uno a uno a todos, pero Mabel hacía rato que figuraba en la lista de mi corazón. 

   ¡¡¡¡Felices veinte años de conocerte, querida Mabel!!!!!!


 

 

 

Es importante celebrar la continuidad en el trabajo de gente que se desempeña con ganas y eficiencia. Mabel se excede y eso debe ser aplaudido de pie. 

 

  La pileta de Martelli tiene tanta agua como gente hermosa, lo compruebo casi a diario con placer. 


¡Gracias,  Mabel, por tu entrega!

    ¡Gracias, Mabel, de parte de todos los que integramos la gran familia de la pile de Martelli!