De vuelta

Otra vez acá en el barrio: la alegría renovada de despertarse con los pájaros y desayunar en la terraza. La cirug´´ia sólo dejó una cicatriz y no duele para nada. Sólo mucho que agradecer en este partido ganado. Porque, como le dije a mi familia, estoy viviendo este tramo doloroso en clave deportiva, para lo cual hay que ponerle todo en cada contienda. Mi familia ha sido el equipo perfecto para jugarlo, sin ellos no hubiera sido tan fácil. La estrella de esta etapa fue el cirujano Dr Ruben Miravalle y todos los que lo acompañaron en el quirófano y días posteriores. A juzgar por los resultados, no solamente mostró la excelencia de su conocimiento, sino que vino a verme todos los días, varias veces, incluso el domingo. Cada vez que escuchaba el funcionamiento de mi colón retomando su trabajo, "esta panza es un lujo" decía y mi confianza creaba alas:   pronto volvería a mis amadas actividades usuales y a este proyecto que amo con todo mi corazón.

   Faltan unos días más de reposo y mi descapotable rosa volverá a las andanzas. Extraño la bici y el natatorio, ¡grande la pile de Martelli y todos los que trabajan y hacen uso de la misma!  
   Por ahora, con mi fiel compañera asistente de escritura, la que me recibió enloquecida y no se ha despegado de mí desde que llegué a casa. En este momento dormida a mis pies, sus ronquidos acompasados le hacen telón de fondo al teclado y la paz es inmensa.