Otra vuelta de Atenea

   Una cuadra antes de llegar a Plaza Vienni, caminando por Avda. Mitre, me envolvió la voz transparante de Ivana Valoroso que estaba realizando uno de los esperados sorteos de la tarde. Los chicos en la primera fila, Pablo sosteniendo el micrófono y los vecinos revisando los números en la esperanza de ganar alguno de los premios aportados por los feriantes. 

    Recorrer la feria tiene ese encanto único de encontrarse con amigos, de valorar sus progresos, de llevarse algo y colaborar, a su vez, con la economía familiar de algún vecino. Acá y allá un mate, unos bizcochitos que vinieron en la canasta o alfajorcitos adquiridos en la misma feria. Muchos productos saludables a la venta y también ropa deportiva junto a artesanías de exquisito buen gusto. Como siempre, claro, es que ya nos estamos acostumbrando y es difícil agregar algo más, pero nunca imposible porque siempre existe una sorpresa. En este caso me encantó la idea de colaborar con libros, ¡excelente! Algunas bibliotecas del barrio son gordas y pueden ayudar a que nazcan otras nuevas en otros sitios. 

     Mariana y familia, las tres generaciones a pura sonrisa ofreciendo un aceite mendocino exquisito y el jugo de arándano tan bueno para la salud, en especial para las vías urinarias, ¡dicho por el médico! Que ellas te van a argumentar mucho más, claro, con su simpatía desbordante que vende por sí misma. Calidad de la mano del sabor.

    Nancy, al lado de sus vinilos, tan útiles y prácticos los que vienen como pizarra y los que ya tienen texto e imagen. Hay para todos los gustos. Ella es de las que en todas las oportunidades saca una idea nueva de la galera cual mago que extrae una paloma, ¡y a mí me encanta mostrarla! A última hora de la tarde, un poco cansada, igual le sonríe a la cámara y a la vida. 


   Y cuando la luz del sol se vino apagando, se encendió la zumba de la alegría y los pasillos quedaron desiertos, ¡todos a bailar! 
            Gracias a todos los que participan de Atenea, una fiesta necesaria para nuestro barrio, ¡a seguir creciendo!