Segundo año de gestión

      A Katia Seguin, nuestra Delegada Municipal, la conocí hace  dos años. Ella estrenaba su gestión y yo trabajaba para el periódico El Martelliano. Me sorprendió su juventud y me alegró que una mujer ocupara el cargo por primera vez.  Con mucho placer le obsequié mi libro y la apunté mentalmente para seguirla lo más cerca posible en mi eterna tarea de retratar martellianas. 

     Para quienes no la conocen, ella nació en la Provincia de Entre Ríos, pero es martelliana de corazón y cada vez que lo dice lo reafirma con el cuerpo irguiendo el cuerpo en la silla de manera que parece que se pone de pie para nombrar el barrio. ¡Me gusta eso! No lo puedo negar. Como también me agrada constatar en la conversación que conoce nuestras calles casi como quienes hemos nacido y llevamos varias décadas transitándolas.

     




En aquella ocasión le saqué esta fotografía.
Era chiquita, me dice ella. Lo sigue siendo, pero creció mucho en estos años. Y sí, tiene 27,  aunque parece más y debo admitir que comenzó bien parada.  Ahora pisa más fuerte aún, por pasión y por formación. 


En aquella oportunidad me había contado que estudiaba Ciencias Políticas, ahora sé que transita el mismo camino pero ha optado por la modalidad a distancia. Acaba de promocionar tres materias: Antropología, Sociología e Introducción a las Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas. Se ha cambiado a la Universidad Siglo XXI y cursa por internet. Debe presentar trabajos prácticos, aprobar dos parciales con 7 y rendir examen final.  

Esta modalidad de estudio le permite dos cosas, entregarse más a lo suyo y destinar un tiempo a la actividad física.  Es que acostumbra a participar de los encuentros varios que realizamos en el barrio incluso los fines de semana, se la puede ver aquí y allá, al menos un ratito. "Es un modo de vida", me dice y me aclara que la frase le pertenece al Secretario de Gobierno Enio Vittorini.

   


   En el momento que la entrevisto Katia Seguin viene de relevar. Una vez al mes se realiza el plan de bacheo. Como no entiendo pregunto mucho. Me entero que no tiene obligación de ir pero le encanta ver, estar cuando se releva. En su poder tiene la planilla para enviar a mantenimiento con las urgencias aparte. Yo aprovecho para quejarme de las capas de asfalto unas sobre otras que forman un escalón paralelo al cordón de la vereda y resultan tan peligrosas para quienes nos movemos en bici. Quizá se pueda hacer algo. 


  Más que una entrevista esto es una conversación informal que salta de un tema al otro. Ella me cuenta sobre una nueva modalidad de trabajo que están implementando: Gabinete en el barrio. Vienen el Intendente, secretario y delegado a realizar una mesa de trabajo. En cada Delegación se realiza. Suena bien, deberé preguntarle más en la próxima oportunidad. 


  Saltamos a la limpieza. Existen lugares crónicos donde se forman pilas de basura. Están bien identificados: Campichuelo y Alsina, Cochabamba y Moldes, Egipto y Güemes, entre otros. Y también me entero que somos uno de los barrios que más estamos reciclando el día verde. (Aprovecho para volver a recordar a quienes me leen que nuestro día es el sábado) 


   También hablamos de la última reunión de Foros. La que se realizó en Fátima bajo una noche de tormenta torrencial. Es un tema al que ya me referiré particularmente. Está bueno que nos informemos sobre cada proyecto que se realiza en el barrio. Es una iniciativa que debemos aprovechar. El año pasado salieron 20 proyectos para nosotros. 


  Le pregunto sobre su situación personal y me entero que sigue sin novio pero feliz y muy concentrada en lo suyo. No tiene tiempo tampoco,  parece. Es lindo ver que los vecinos estamos en la lista de sus amores.  Cuando la escucho hablar, lo que más nombra es a su familia. La mamá por ejemplo, la ahijada también. Los primos. Enamorada de la vida y de su trabajo. Los vecinos también contamos: dice que que somos los mejores. ¿Qué puede decime a mí sobre los martellianos? En serio agrega que el vecino de Martelli es respetuoso y agradecido. 


   ¡Es la una de la tarde! Me pongo de pie con rápidez mientras le pregunto sobre lo que aprendió en este par de años. 

 

-Diferenciar lo urgente de lo importante- dice

-¿Aprendiste eso?- interrogo con admiración.

-Mi papá me lo enseñaba- agrega

Acordamos en la importancia de esa enseñanza, ¡vaya que si! Sopesar cada cosa y ponerla en el sitio que le corresponde. Tarea diaria de mucho valor. ¿En qué escala?  

   Esta y varias preguntas me voy haciendo mientras desato mi descapotable rosa para volver a casa. 
   DIFERENCIAR LO URGENTE DE LO IMPORTANTE. Me voy masticando la frase.

 


Gracias Katia por tu tiempo. 
¡Que inicies un año de gestión bien exitoso!