La magia de las bibliotecas

    Tenemos la suerte de contar con dos bibliotecas en el barrio, ¡y ambas están muy vivas! Ellas atesoran, cuidan y nos prestan libros sin cargo pero, además, se preocupan de incorporar actividades extraordinarias. En la imagen, el entusiasmo de María Paz Cogorno preparando los materiales para una clase de encuadernación. Maravilla de encuentro en el que los participantes nos fuimos con dos cuadernos confeccionados por nosotros mismos y unas ganas locas de proseguir con el tema. 

    Al día siguiente otra vez se iluminó la biblioteca, en esta ocasión desbordó de chicos que disfrutaban su tarde de vacaciones de invierno creando historietas. Nada mejor para desarrollar la imaginación, aumentar vocabulario y estimular las ganas de la lectura. ¡Cuántos beneficios adicionales se me ocurren al mirar a estos nenes creando desde la biblioteca! La historieta es una herramienta imprescindible como motivación para la lectura, ¿a quién no nos tentó de chicos? 
    SILENCIO. ¡Acá son ellos quienes las crean! 

   Me encantó sorprenderlas. María del Carmen Martínez, bibliotecaria de la Froilan González, me buscaba un libro. Lucila Satti, coordinadora de la "biblio" y bastante más está de pie, libro en mano.  Dicta un hermoso taller de Escritura Creativa y desarrolla unas cuantas actividades extras que no me pongo a enumerar porque ¡seguro! me olvidaré de alguna. No hay día en que vaya por un libro que no estén trabajando. Ni esta imagen, ni las que siguen fueron preparadas. Simplemente entré y pregunté ¿qué están haciendo? Y me sumergí encantada en ese mundo de mundos que es una biblioteca viva. 

   La mañana en que entré estaban armando cajas de libros para reponer en los libreros del Metrobus. Aquello de lo que ya hablamos: LOS LIBROS CIRCULAN. Junto a Liliana Suárez, vecina voluntaria y Martin Miguel Urbano, Luli y María del Carmen acomodaban decenas de libros.  No querían fotos, y hacían bien porque soy mala fotógrafa. 

  Las dos últimas imágenes que captan el interés de los oyentes durante la narración oral pertenecen a Lucila. ¡Gracias por tanto!
  Mañana sigo con la otra biblioteca, la que nos regaló el Club de Leones. ¿Vos sabías, vecino, que cuenta con una nueva sala de computación?