Hoy termina

    Vamos a extrañar los micros que circularon por Zufriategui durante esta fiesta de los Juegos Olímpicos de la Juventud.  Buenos Aires respiró clima deportivo por todas partes y vos, barrio, no estuviste ajeno. Los vecinos con sus pulseras aprovecharon la cercanía de Tecnópolis y del Parque Sarmiento. Nos emocionamos hasta las lágrimas cuando algún joven talento conocido mostró sus talentos, ¡y qué decir cuando triunfó! Porque cada chico que ganó es un triunfo compartido con la familia que lo apoyó y, un poquito también, ¿por qué no? de sus vecinos. 
   Hoy se termina, con gusto rico en la boca. Estos Juegos nos dejan un hermoso legado, tangible e intangible.  Por el lado tangible están las obras, más que nada en la zona sur de la ciudad. Por el lado intangible, el impulso al deporte, la presencia de los jóvenes de una manera desbordante.  Más allá del abundante Oro que pudimos conseguir nos queda eso que es lo mejor de todo.  

   Igual, vos sabés barrio, que hubo dos picos máximos para mí: los triunfos de Delfina Pignatiello ¡qué nadadora! ¡qué emotiva su mano con la palabra abuela y ese corazón de marcador!  Y el de las kamikases, donde jugó Luly Balsas, la hija de mi vecino de toda la vida. Esa es otra historia. Hasta mañana.