Celebrando la vida

    En el día de ayer se celebró el Día del Prematuro. La playa de estacionamiento de nuestra Maternidad se vistió de guirnaldas, música, canciones y paladas de amor para homenajear a los prematuros y sus familias.

    Narices rojas y sonrisas por doquier de parte de todos. Una mañana a pleno sol en el cielo y en el alma de todos los presentes.

   Con una organización impecable desde la bienvenida nos recibieron a pura calidez. Las Damas Rosadas por aquí y por allá extremaban detalles como las madres cuando recibimos en casa a nuestros hijos. Una vez franqueada la puerta de entrada, el abrazo contenedor tan reconfortante. 
   Esta fiesta se celebra en "la Mater" desde hace diez años. En la oportunidad se enfatiza en el derecho N° 3 del Decálogo del Prematuro: el derecho a recibir atención acorde a sus necesidades y en el centro de la escena: el neurodesarrollo.  La Semana del Prematuro se realiza en todo el mundo a iniciativa de Unicef.

   Nuestra Municipalidad de Vicente López puso también sus recursos para embellecer la fiesta. Escenario y demás enseres indispensables. La conocida y clara voz del locutor de siempre invitó al inicio y todos ocuparon posiciones cuando se acercó al micrófono el flamante Director ejecutivo de la institución Dr Sergio Balbiano.  (Pronto subiré el video de sus breves y cálidas palabras, donde imperó el gracias. Prometí que esto va por entregas y me gustaría dedicarle una entrada a este neonátologo)

    Hubo de todo en la celebración. No faltó la bendición del Padre José ni sus vivas a favor de la VIDA. Las fotos muy poco profesionales por cierto, no logran reflejar el clima de cariño reinante. La presentación del Grupo Tun Tun fue un desborde de alegría que nos hizo bailar a todos, el personal de la Maternidad a la cabeza. 
    Visitas de "rosaditas del Houssay", los payamédicos de Alegría intensiva, abrazos multiplicados y algunas lágrimas emocionadas. De todo, como la vida misma. 
     Los niños lucieron sus caritas pintadas y una enorme cartelera se iba llenando de sus fotografías salpicadas de grullas de origami confeccionadas allí mismo mientras el aroma de infancia del pochoclo se nos metía dentro. Galletitas y otros alimentos Granix fueron repartidos durante el transcurso. ¿Qué podía faltar? Ni el sol quiso perderse la cita y nos mimó con su presencia.
    Hermoso es recordar que contamos con una institución del prestigio de la Maternidad Santa Rosa para cuidar el nacimiento de nuestros niños. Profesionalismo y humanidad abrazados para lograr el objetivo. 
     Esto sigue, porque el Dr Balbiano tuvo la gentileza de invitarme a conversar otra vez, ¡y podré contarte más detalles, barrio querido, del lugar en que nací hace seis décadas ya!