Vecinos que inspiran

   ¡Tanto tiempo, barrio querido! Te extrañará que utilice una imagen que no fue tomada en tus calles, pero si te fijás bien, en el centro de la misma sonríe un vecino -Victor Addolorato- a quien entrevisté la semana pasada.  

   En rigor de verdad, sólo conversamos sobre la vida y la familia, sobre la fe y sobre el sueño enorme de mejorar la sociedad con los valores que nos enseñaron nuestros padres. ¡Vaya tema!  

    Imposible transcribir lo hablado, no lo grabé, tampoco tomé fotografías, ambos nos sentamos a la distancia que impone la pandemia, con el barbijo eterno que esconde el gesto, pero estoy segura de que ambos estábamos a gusto de compartir la charla. Sobre todo yo, que con él iniciaba este ciclo 2021 de intercambio vecinal. ¡Cómo agranda la mirada el diálogo espontáneo! En este caso, de manera doble. La primera porque Victor ha viajado mucho, no como lo hace un turista sino como el viajero que comparte la vida la del otro, aprende y entrega de sí en sublime intercambio. La segunda porque le apasiona la arquitectura y el urbanismo, tan indispensable en estos tiempos.  

  Te cuento los viajes, en forma de telegrama, sólo para que te hagas una idea: África. Indonesia. Paquistán. Bangladesh. EEUU. Chile. Paraguay. Brasil. Croacia. Sí, barrio, te mezclé continentes y países, sólo para darte una idea,  pero algún día, si tenemos tiempo, le pediré que me narre alguna anécdota para salpicar estas entradas martellianas con luces de otros lares. 
   Seguro a vos, al leer los nombres de países con culturas tan diversas, se te aparecieron los paisajes vistos en libros de geografía, publicidad de turismo o televisión. Ay, barrio, eso me pasó a mí, pero también  leí, en los ojos de mi vecino, la experiencia de quien tiene alojada en las entretelas del alma esos encuentros vividos por el mundo y quiere desplegarla  en beneficio de la comunidad.