La distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento. La frase fue escrita por Anthony de Mello y yo se la pedí prestada por allá en el 2009 cuando escribía el blog "Decime que te cuento" donde narraba a partir de alguna sugerencia y recopilaba cuentos clásicos y/o de amigos.  Ese blog me dio muchas satisfacciones, ¡y hasta supo ser programa de radio! 

 

  Para mí las narraciones tienen magia, las usé como mamá para dormir a mis hijos, las leí con mis alumnos en las clases de lengua, y, cada vez más, a medida que transito décadas, siento que despiertan a los grandes y muchas veces los sacuden de letargos. 

 

  Las narraciones nunca mueren. Nacieron alrededor del fuego cuando el hombre no conocía la escritura  y continúan hoy a través del milagro de internet más fortalecidas y universalizadas que nunca. 

 

 

 

   Las fotos son de Lucila Satti y fueron tomadas en la Biblioteca Froilan González, la de Padilla, como solemos decir en el barrio cuando deseamos distinguirla de la que nos dio el Club de Leones. 

 

   La imagen corresponde a alguno de los talleres de verano. Siendo una biblioteca que está VIVA, siempre hay alguna actividad inspiradora en la que participar. 

 

   La biblioteca guarda, recopila, ordena y numera cientos de libros de cuentos pero también sabe ser cantera donde ir a picar para extraer la materia prima de otras historias que se escriben semanalmente durante el taller de escritura. 

Vamos por los cuentos!

  Es mi intención iniciar esta sección con los relatos de nuestros vecinos. 

 

Vamos a ver, que se hace camino al andar...